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Policía de Brasil investiga robo de armas del Ejército destinadas a milicias

8 meses ago
El robo de armas del Ejército plantea serias preocupaciones sobre la seguridad y el control de armas en Brasil.
El robo de armas del Ejército plantea serias preocupaciones sobre la seguridad y el control de armas en Brasil.

25 Oct. (EUROPA PRESS) – La Policía Federal de Brasil ha iniciado una investigación sobre el alarmante robo de armas de un arsenal del Ejército, armamento que estaba destinado a ser vendido a dos milicias peligrosas en Sao Paulo y Río de Janeiro. Este caso, que levanta serias preocupaciones sobre la seguridad y el control de armas en el país, pone de manifiesto las fallas en los protocolos de seguridad de las instituciones militares.

Detalles del caso

A pesar de que los 480 militares que forman parte del cuartel fueron interrogados por sus superiores, el Ejército no informó a la Policía Federal. Esta última se ha arrogado la autoridad para llevar a cabo una investigación preliminar, ya que se trata del robo de un bien del Estado.

Antecedentes

Esta no es la primera vez que la Policía Federal investiga la conducta de las fuerzas militares del país. Hay siete militares actualmente bajo investigación por delitos como hurto, malversación y extravió. Además, otros veinte podrían enfrentar sanciones administrativas por negligencia en el control de este armamento, lo que podría resultar en la inhabilitación o en arrestos disciplinarios de hasta 30 días.

El armamento robado

Las 21 armas robadas provenían del arsenal de guerra del Comando Militar del Sudeste, ubicado en el municipio de Barueri. Entre el armamento hurtado se incluyen trece ametralladoras calibre 50, capaces de derribar aeronaves, y otras ocho de calibre 7,62, que pueden atravesar vehículos blindados. Hasta el momento, 17 de estas armas han sido recuperadas.

Implicaciones mayores

Según la Policía Civil y el secretario de Seguridad Pública de Sao Paulo, Guilherme Derrite, estas armas iban a ser vendidas a las milicias del Primer Comando de la Capital de Sao Paulo y al Comando Vermelho de Río de Janeiro. El robo se habría producido entre los días 5 y 8 de septiembre, pero no se detectó hasta la primera semana de octubre durante una inspección rutinaria.

Este caso pone en tela de juicio la capacidad del Ejército para asegurar su propio arsenal y plantea preguntas críticas sobre la posible implicación de miembros del Ejército en actividades delictivas. Con la seguridad nacional en juego, las autoridades están bajo presión para llegar al fondo de este asunto inquietante.

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