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¿Hay que ser miserables? Legisladores contra trabajadores en el veto de Casa de Galicia

5 meses ago


¿Hay que ser miserables? Legisladores contra trabajadores en el veto de Casa de Galicia

En una decisión que resuena como un eco de descontento entre los ciudadanos, el Parlamento de Uruguay optó por mantener el veto presidencial a la ley que buscaba garantizar indemnizaciones por despido a los ex-trabajadores de Casa de Galicia. Esta resolución no solo pone de manifiesto la división política, sino también la lucha de los trabajadores por sus derechos y la percepción de injusticia que envuelve la política actual uruguaya.

Ex-trabajadores de Casa de Galicia expresan su indignación en el Parlamento uruguayo, en un momento crítico que refleja la brecha entre las decisiones políticas y las necesidades de los ciudadanos. Captura/Telemundo

Gonzalo Sualina

Por Gonzalo Sualina
Periodista

El ambiente en la Asamblea General del miércoles fue de tensión y desesperación. La decisión de mantener el veto del Poder Ejecutivo, ejercido por el presidente Luis Lacalle Pou, sobre los primeros tres artículos de la ley que buscaba asegurar el cobro de indemnización por despido para los extrabajadores de Casa de Galicia fue recibida con gritos e insultos por parte de los afectados, quienes vieron desvanecerse sus esperanzas de justicia y reparación.

El veto, según el presidente, se basó en razones de constitucionalidad y conveniencia, argumentando que la ley propuesta establecía un trato diferenciado para los trabajadores de Casa de Galicia, que iba en contra de los principios de igualdad ante la ley. Además, se cuestionó el uso de fondos de seguridad social para un grupo específico de trabajadores, lo que podría considerarse una distribución desproporcionada de recursos públicos.
La votación evidenció una clara división en el espectro político uruguayo, con el Frente Amplio y Cabildo Abierto apoyando en bloque el levantamiento del veto, mientras que en el Partido Nacional hubo diferencias de opinión. Sin embargo, lo que quedó claro es que la voz de los trabajadores resonó en el Parlamento, pero no fue suficiente para cambiar el curso de la decisión.
Este evento destaca un problema mayor en la política uruguaya: la percepción de que los legisladores están desconectados de las necesidades y realidades de sus ciudadanos. La reacción visceral de los ex-trabajadores en las barras del Parlamento es un reflejo del creciente descontento social hacia las decisiones gubernamentales que parecen favorecer intereses políticos o económicos por encima de los derechos de los trabajadores.
El presidente Lacalle Pou vetó los primeros tres artículos de la ley para extrabajadores de Casa de Galicia, alegando razones de constitucionalidad y conveniencia. Según el presidente, la ley propuesta otorgaba condiciones más ventajosas a los trabajadores de Casa de Galicia en comparación con otros trabajadores privados, lo que implicaba una violación de los artículos 8 y 86 de la Constitución de la República. Este veto buscaba evitar un trato discriminatorio y el uso desproporcionado de fondos públicos destinados a un grupo específico de trabajadores.
El Poder Ejecutivo propuso artículos sustitutivos, incluyendo la creación de un fondo especial en el Banco de Previsión Social (BPS), con una transferencia de hasta 54.700.000 unidades indexadas (UI) provenientes de Rentas Generales. Cada trabajador tendría garantizado hasta 30.000 UI, a recibir en un único pago dentro de los 60 días posteriores a su presentación ante el fondo. El objetivo de esta propuesta era garantizar los créditos laborales en un plazo acotado sin afectar la existencia del fondo actual del BPS, y asegurar un manejo cuidadoso y responsable de los recursos públicos.
La tensión en la Asamblea General reflejó la división política en Uruguay. Aunque el Frente Amplio y Cabildo Abierto apoyaron el levantamiento del veto, en el Partido Nacional hubo opiniones divididas. La decisión final de mantener el veto no solo afecta a los ex-trabajadores de Casa de Galicia, sino que también plantea interrogantes sobre la dirección política del país. El descontento de los trabajadores y la reacción en el Parlamento destacan un problema más amplio en la política uruguaya: la desconexión percibida entre legisladores y las necesidades reales de los ciudadanos.

Salto Al Día

Fundado el 9 de abril de 2010, Diario Salto Al Día es un medio de prensa de Uruguay que se dedica a informar sobre noticias nacionales e internacionales.

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