Rusia dice que había “neonazis” en velorio de soldado ucraniano donde misil mató a 52 personas

 

El embajador de Rusia ante Naciones Unidas, Vassily Nebenzia, afirmó el lunes que había supuestos “neonazis” y hombres con edad para pertenecer a las fuerzas armadas en el velorio de un soldado ucraniano donde cayó un misil la semana pasada y murieron 52 personas.

En una reunión del Consejo de Seguridad convocada por Ucrania, Nebenzia dijo que el soldado era un “nacionalista ucraniano de alto rango” y que a su funeral asistieron “muchos cómplices neonazis”.

El poblado de Hroza, en la región nororiental de Járkov, perdió a más del 15 % de sus 300 habitantes en el ataque del jueves con un misil balístico ruso Iskander. La cafetería que había reabierto para llevar a cabo el velorio, quedó completamente destruida y familias enteras perecieron.

El portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, negó el viernes pasado que Rusia fuera responsable del ataque en Hroza. Insistió, tal como Moscú lo ha hecho en ocasiones anteriores, en que las fuerzas armadas rusas no atacan a civiles ni instalaciones civiles.

“Les recordamos que si el régimen de Kiev concentra a soldados en cualquier lugar, se convierten en objetivo legítimo”, incluso bajo las leyes humanitarias internacionales, dijo Nebenzia al Consejo de Seguridad.

También indicó que colocar armamento pasado y defensas antiaéreas en zonas residenciales “es una grave violación y conduce al tipo de tragedia como la que hemos discutido este día”.

El presidente ruso Vladimir Putin se ha referido en repetidas ocasiones a sus enemigos en Ucrania como “neonazis”, a pesar de que el país tiene a un presidente judío que perdió a familiares en el Holocausto y que está al frente de un gobierno de elección democrática con respaldo de Occidente.

El Holocausto, la Segunda Guerra Mundial y el nazismo han sido herramientas importantes en el intento de Putin para legitimar la guerra de Rusia en Ucrania, pero los historiadores consideran su uso como una campaña de desinformación y un plan descarado para impulsar los objetivos del mandatario ruso.

El referido velorio era en honor de Andriy Kozyr, un soldado oriundo de Hroza que pereció el invierno pasado mientras combatía a las fuerzas invasoras rusas en el este de Ucrania. Según reportes noticiosos de Ucrania, fue sepultado originalmente en otra parte del país ya que su ciudad natal permanecía bajo ocupación rusa.

La familia de Kozyr decidió enterrarlo nuevamente en Hroza más de 15 meses después de su fallecimiento, después de que se confirmó su identidad mediante análisis de ADN. Entre los que murieron en el ataque de la semana pasada se encontraba su hijo Dmytro Kozyr, quien también era soldado, y la esposa de éste, Nina, quien estaba a dos días de cumplir 21 años.

Nebenzia señaló que el gobierno de Ucrania hace escándalo por los civiles que mueren en ataques aéreos contra hoteles, hostales, cafeterías y tiendas, “y luego aparece un gran número de obituarios de mercenarios extranjeros y soldados”.

“No descartamos que suceda lo mismo en Hroza”, agregó.

El embajador de Albania ante la ONU, Ferit Hoxha, quien presidió la reunión como titular del consejo este mes, señaló que el ataque con misiles y las muertes en Hroza dejan al descubierto nuevamente “el terrible precio que están pagando los civiles 20 meses después de que los rusos invadieron”.

Añadió que Rusia podrá negar la responsabilidad, pero fue quien comenzó y continúa una guerra y comete “horrendos crímenes” y “también ha violado una ley ancestral universal de respeto absoluto para aquellos en duelo”.

El embajador adjunto de Estados Unidos ante la ONU, Robert Wood, pidió a todos los presentes que se tomaran un momento para dimensionar el hecho. “Ahora se llora a las personas que se reunieron para llorar la muerte de sus seres queridos”.

“Este es uno de los ataques más letales de Rusia contra Ucrania desde que comenzó su invasión a gran escala el año pasado”, declaró, y subrayó el apoyo de EEUU a los investigadores de la ONU y a las autoridades locales que han ido a Hroza para recabar posibles pruebas de crímenes de guerra.

El embajador adjunto de China ante la ONU, Geng Shuang, cuyo país es aliado cercano de Rusia, dijo que Beijing considera “preocupante” el alto número de víctimas civiles como resultado del ataque al poblado.


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