El cierre inesperado de la gran planta de procesamiento de cáñamo en Salto

La planta de procesamiento de cáñamo en Salto, Uruguay, cerró de manera inesperada en 2023, dejando a sus trabajadores y al país en una situación difícil.

En septiembre de 2020, la planta de procesamiento de cáñamo medicinal más grande de América Latina se inauguró en Salto, Uruguay. Esta planta, de casi 5.000 metros cuadrados y con una capacidad de producción de hasta 20 toneladas por semana, representaba una gran promesa para el país. Sin embargo, menos de tres años después, la planta Boreal cerró de manera inesperada, dejando a sus trabajadores en la incertidumbre.

La planta de procesamiento de cáñamo en Salto, una inversión de capitales canadienses, fue presentada por el gobierno de Luis Lacalle Pou como un ejemplo de cómo Uruguay podría aprovechar su capacidad agrícola y generar empleo de alta calidad. Sin embargo, la realidad resultó ser muy diferente.

Desde 2020 hasta 2023, la actividad de la planta disminuyó de manera constante, contrariamente a las proyecciones iniciales. Al principio, la planta empleaba a 400 personas y se esperaba que este número aumentara a 1.000 cuando la planta alcanzara su máxima capacidad de producción. Pero en 2023, solo 40 personas seguían trabajando allí.

El cierre de la planta fue un golpe duro para los trabajadores, que fueron notificados de su despido a través de WhatsApp. Además, se encontraron con el problema adicional de no poder identificar al representante de la empresa para presentar sus reclamaciones. La Unión de Trabajadores Rurales y Agroindustriales del Uruguay ha denunciado que la mayoría de los despidos se comunicaron por WhatsApp y que no ha habido más comunicación desde entonces.

Según informes, la empresa tuvo que detener las exportaciones debido a un error en la variedad de cáñamo que se sembró, lo que impidió su comercialización. Además, se descubrió que el director de la empresa en Uruguay había enviado informes fraudulentos a los inversores durante la pandemia.

La planta de procesamiento de cáñamo en Salto era un proyecto conjunto entre Canadá y Uruguay, con el objetivo de convertirse en un referente mundial en el campo del cannabis medicinal. Sin embargo, este objetivo no se logró y la planta cerró sus puertas, dejando a sus trabajadores y al país en una situación difícil.

El cierre de la planta de procesamiento de cáñamo en Salto ha dejado un vacío en la industria del cáñamo medicinal de Uruguay. La planta, que fue inaugurada con gran fanfarria y promesas de crecimiento y empleo, se ha convertido en un símbolo de las dificultades que pueden enfrentar este tipo de emprendimientos.

La planta de Boreal, que se describía a sí misma como una «empresa dedicada al cultivo y secado de cannabis medicinal», prometía productos «puramente orgánicos» libres de pesticidas o fertilizantes. Sin embargo, la realidad resultó ser muy diferente. Los errores en la elección de la variedad de cáñamo a sembrar y la falta de comunicación con los empleados fueron solo algunos de los problemas que llevaron al cierre de la planta.

El cierre de la planta ha dejado a muchos preguntándose sobre el futuro de la industria del cáñamo medicinal en Uruguay. A pesar de este revés, el gobierno uruguayo sigue comprometido con el desarrollo de esta industria. El ministro de Industria, Omar Paganini, ha reafirmado que al gobierno le interesa «profundizar en este tipo de desarrollo».

Mientras tanto, los trabajadores despedidos se enfrentan a la incertidumbre de no saber quién es el representante de la empresa para presentar sus reclamaciones. La Unión de Trabajadores Rurales y Agroindustriales del Uruguay ha denunciado que la mayoría de los despidos se comunicaron por WhatsApp y que no ha habido más comunicación desde entonces.

A pesar de las promesas de crecimiento y empleo, la realidad puede ser muy diferente. Sin embargo, con el apoyo del gobierno y una mejor gestión, la industria del cáñamo medicinal en Uruguay aún puede tener un futuro brillante.

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Salto, Uruguay