Ecuador enfrenta una ola de violencia: Asesinato de un alcalde, masacre en prisión y atentados

Ecuador enfrenta una serie de incidentes violentos, incluyendo el asesinato de un alcalde, una nueva matanza en su prisión más peligrosa y una serie de atentados. El gobierno ha declarado dos estados de excepción en respuesta.

Ecuador ha sido sacudido por una serie de incidentes violentos en los últimos días, incluyendo el asesinato del alcalde de su tercera ciudad más grande, una nueva matanza en su prisión más peligrosa y una serie de atentados en una ciudad del norte del país. Estos eventos han llevado al gobierno del presidente Guillermo Lasso a declarar dos estados de excepción, el último de ellos aplicado a todas las cárceles del país.

El país sudamericano ha estado lidiando con un aumento constante de la violencia y el crimen durante más de dos años. Este último brote de ataques ha exacerbado la principal preocupación de los ecuatorianos: la inseguridad.

El martes, el gobierno ecuatoriano declaró un estado de excepción en un esfuerzo por recuperar el control del sistema penitenciario, que se había declarado en huelga el lunes con la retención de casi un centenar de guardias penitenciarios. En los últimos días, ha habido nuevos enfrentamientos entre presos con víctimas mortales.

Simultáneamente, la ciudad de Esmeraldas, ubicada a 182 kilómetros al noroeste de la capital, experimentó una ola de violencia. Esta incluyó un enfrentamiento entre internos de la prisión estatal local, una explosión de una bomba incendiaria frente al edificio regional de la Fiscalía, que dejó un herido, y el incendio de un autobús y un vehículo particular por parte de desconocidos.

Además, unidades militares desactivaron explosivos dejados en varias gasolineras de Esmeraldas, una de las ciudades más violentas del país. En abril, un grupo armado de desconocidos disparó a pescadores y compradores en un puerto artesanal, dejando nueve muertos y varios heridos.

Para enfrentar este aumento de la violencia, el gobierno declaró un primer estado de excepción por 60 días en las provincias de Los Ríos y Manabí. En esta última, Agustín Intriago, el alcalde de la ciudad de Manta, la tercera más grande del país, fue asesinado a tiros. Con la excepción, se reduce el derecho a la reunión, información y otras libertades.

En un segundo estado de excepción, decretado por el presidente el martes con un enfoque especial para el sistema penitenciario, se incluyen datos de un informe policial que atribuye la situación de violencia a la ruptura de una alianza entre grupos criminales.

El informe policial citado en el decreto revela que los presos disponen de armas blancas, armas de fuego de corto y largo alcance, artefactos explosivos e incluso granadas. Como resultado, el gobierno ha ordenado el apoyo logístico de las Fuerzas Armadas para intentar recuperar el control interno.

El enfrentamiento armado entre presos en la Penitenciaría de Guayaquil, la más grande y peligrosa del país, superó el control de los guardias penitenciarios y llevó a las autoridades a movilizar a unos 2.700 efectivos, entre policías y militares. El saldo preliminar de los incidentes dejó 18 presos muertos y 11 heridos, incluyendo un policía.

El ministro del Interior ecuatoriano, Juan Zapata, informó de la intervención con grupos tácticos y aseguró que han logrado tomar el control de tres pabellones de la Penitenciaría donde no ha habido resistencia de los presos. Señaló que una vez que todos los pabellones estén sometidos, ingresarán las unidades de criminalística para verificar el número exacto de víctimas.

Las 53 cárceles de Ecuador tienen capacidad para albergar a 27.775 presos en total. Sin embargo, hay una sobrepoblación carcelaria de 3.604 reclusos, según el último censo. En un intento por reducir la violencia, las autoridades han distribuido a los presos en los pabellones de acuerdo con su pertenencia a las bandas criminales, pero esto ha sido insuficiente para disminuir el nivel de confrontación.

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