Brasil: Jair Bolsonaro pide la aprobación urgente de una ley que prohíba juzgar a policías por hechos en servicio



El nuevo presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, ha pedido este viernes a todos los poderes del Estado que aprueben inmediatamente un proyecto de ley de "seguridad jurídica" para la Policía, en el que se contempla la imposibilidad de que sean juzgados por hechos ocurridos mientras están de servicio.

"Sin garantías necesarias para que los agentes de seguridad pública actúen en favor de los ciudadanos de bien, la reducción de los delitos no ocurrirá a la velocidad que piden los brasileños", ha publicado Bolsonaro en su cuenta oficial de Twitter.

"Los tres poderes, el Legislativo, el Ejecutivo y el Judicial tienen que asumir este compromiso urgentemente", ha añadido.

Bolsonaro prometió durante la campaña adoptar el llamado 'excluyente de ilicitud' para operaciones de seguridad pública en la lucha contra crimen: una excepción que concedería a la Policía, por ejemplo, usar la fuerza letal sin temor a las consecuencias.

"Hay un problema, llega un Policía, y lo resuelve", explicó Bolsonaro durante la campaña en una entrevista al Jornal Nacional publicada en agosto. "Si mata a tiros a diez, a quince o a veinte tipos, tendríamos que darle una medalla, no llevarlo a juicio, haya pegado diez tiros a cada uno o les haya pegado treinta", añadió.

Los críticos de esta propuesta consideran que la excepción da carta blanca a la Policía para actuar sin ningún tipo de restricciones y avisan de esta legislación podría incluir además, la expansión de las circunstancias por las que el Ejército podría integrarse en la seguridad local, como por ejemplo en forma de patrullas de rutina por los barrios del país, lo que podría desembocar en una militarización de la vida pública.

La iniciativa se inscribe dentro de las primeras medidas anunciadas desde que Bolsonaro asumió la presidencia el 1 de enero.

El primero tuvo que ver con la entrega al ministerio de Agricultura el manejo de las tierras, con la misión de identificar, delimitar y crear nuevas reservas indígenas, en una movida que se cree beneficiaría a hacendados y no a pueblos originarios o campesinos.

"Más del 15% del territorio nacional está delimitado como tierra de indígenas y descendientes de esclavos. Menos de un millón de personas viven en estos lugares aislados del Brasil de verdad, explotadas y manipuladas por ONGs. Vamos a integrar juntos a estas ciudades y a valorar a todos los brasileños", explicó el mandatario en su Twitter, tras firmar el decreto.

Otra de sus medidas fue el anuncio de un plan privatizador que entregará a manos privadas trenes, puertos y aeropuertos, buscando inversiones por más de 1800 millones de dólares.

Igualmente, se lanzó a combatir la ideología de género y cualquier atisbo petista en cargos del estado. Esta última se trata de una suerte de "limpieza" ideológica en la administración pública.

"Es la única manera de poder gobernar con nuestras ideas, nuestros conceptos y hacer lo que la sociedad brasileña decidió por mayoría: terminar con las ideas socialistas y comunistas que durante 30 años nos llevaron al caos en que vivimos", afirmó Onyx Lorenzoni, ministro jefe de la Casa Civil, a periodistas tras la primera reunión del gabinete ministerial en Brasilia.

Fuente: agencias
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