Experto italiano sostuvo que judicialización de fármacos de alto precioes una manipulación de principios democráticos



El médico italiano Gianni Tognoni, especializado en farmacología, elogió el accionar del Fondo Nacional de Recursos y sugirió que actúe como un observatorio de las necesidades de la población de Uruguay para aumentar la transparencia en el proceso sanitario y económico. Lamentó que se lleven a cabo procedimientos de judicialización, que definió como “una trampa” y “manipulación explícita de los principios de la democracia”.
Uruguay atraviesa una situación interesante e incluso desafiante en torno a la medicación de alto precio, enfatizó, en diálogo con la Secretaría de Comunicación Institucional, el italiano Tognoni, quien es doctor en Medicina y en Filosofía, se desempeña hoy como consultor principal del Departamento de Investigación Cardiovascular en el Instituto de Investigación Farmacológica Mario Negri, de Milán.

“En un mundo globalizado, donde parece que todo debe ser decidido desde arriba con datos que imponen una verdad que en realidad es parcial, este país tiene la oportunidad de aprovechar su dimensión para averiguar sus verdaderas prioridades”, añadió este experto en farmacología y epidemiología, asesor de la Organización Mundial de la Salud, que escribió 650 artículos para las principales revistas de investigación y fue premiado en distintas países.

En cuanto a la relación entre salud y mercado respecto de la medicación de alto precio y los problemas respecto a su accesibilidad y financiamiento, Tognoni elogió al Fondo Nacional de Recursos (FNR) por ser una herramienta “muy positiva”. Debe interpretarse, frente al modelo universal, como algo que favorece la no discriminación entre la población, que identifica un problema específico que necesita un cuidado particular, un seguimiento, apuntó.

El especialista italiano en fármacos consideró que el FNR debería ser un laboratorio, no tanto de distribución de fondos, sino un observatorio de la variabilidad de las necesidades de las personas para garantizar un ejercicio de transparencia en salud y economía pública.

Sugirió que ese organismo diseñe un documento de varias disciplinas, que puede ser llevado a debate público científico de forma que el Gobierno tome responsabilidad en el tema. Consideró, además, que es una buena forma de evitar los procedimientos de judicialización, que calificó como “una trampa”.

“La judicialización es una manipulación explícita de todos los principios de la democracia, es transformar a priori una situación en un problema de violación respecto del derecho de los ciudadanos, mientras es un proceso de privilegio para algunos, como si solo ellos y en ese contexto pudieran tener un derecho mejor que los otros”, argumentó.

Agregó que la judicialización no garantiza derechos, sino que con ella se busca influir sobre el concepto de democracia, aspecto que fue analizado junto a varios expertos constitucionalistas.

Tognoni, de visita en Uruguay, dijo que si se evalúan los procedimientos, se percibe un juego de interpretación jurídica de los artículos constitucionales. En ese sentido, dijo que Italia, país que consideró de larga tradición en el tema, garantiza el derecho al acceso universal, pero que en los casos individuales no existe una tradición jurídica que mida la relación beneficio-costo, independiente de la evidencia en cuanto a resultados en favor de la vida.

Presiones del mercado
Tognoni aseguró, en este marco, que el concepto de fármacos de alto costo es una variable impuesta por el mercado, que refleja las presiones económicas. Esto se aplica con criterios distintos a clases de medicamentos que son bastante diferentes, especialmente los oncológicos, que representan el área que más afecta a la población, desde la perspectiva de la urgencia de contrarrestar el cáncer, que es visto como un “mal incurable”.

Insistió en que esas “soluciones” prometidas por algunos medicamentos son muy parciales y restringidas. “No hay ninguna relación y lo reconocen, sobre todo, los economistas, en la proporción costo-beneficio”, sostuvo.

“El mercado puede ofrecer ese medicamento como un ‘salvavidas’, pero en realidad solo prolonga la vida un par de semanas, pues son muy pocos los fármacos que se desarrollan y que efectivamente prolongan la vida por modificar a nivel genético algunos tumores”, enfatizó.

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