Tailandia, con los ojos puestos en el cielo: los chicos atrapados corren peligro si las fuertes lluvias que anuncian inundan la cueva

"Luchábamos contra el tiempo cuando los encontramos. Ahora, luchamos contra el agua (...) No podemos arriesgarnos a nuevas inundaciones", declaró esta mañana Narongsak Osotthanakorn, el comandante de la misión de rescate de los nenes atrapados en una cueva del norte de Tailandia desde hace casi dos semanas.

El pronóstico es poco alentador: indican fuertes lluvias entre hoy y el viernes que podrían continuar durante cinco días y anular los trabajos de desagüe efectuados hasta ahora para sacar a los 12 adolescentes de entre 11 y 16 años y su entrenador, de 25.

Tailandia se encuentra en plena temporada de lluvias y la semana pasada, la lluvia y las inundaciones en la cueva obligaron a interrumpir la operación de búsqueda durante varios días.

Según los equipos de rescate, el nivel de las inundaciones bajó cerca de un 40 % desde el inicio de las operaciones gracias al incesante bombeo del agua y a un tiempo favorable.

"Hace una semana en la entrada de la caverna el agua llegaba a la altura del pecho, hoy el nivel está por debajo de las rodillas", indicó a la agencia EFE el japonés Shigeki Mijake, miembro del equipo de cooperación internacional nipón.

Unas 20 bombas de extracción funcionan sin descanso y extraen de la cueva miles de litros a la hora, lo que se traduce en la disminución aproximada del nivel del agua en el interior en un centímetro a la hora.

"Esperemos que las aguas bajen para no comprometer la vida de los niños durante su extracción", apuntó el israelí Rafael Arush, del equipo de buzos voluntarios.

Los jóvenes fueron hallados el lunes por dos buzos británicos a más de tres kilómetros de distancia de la entrada de la cueva, pero todavía se desconoce cómo y cuándo saldrán.

Mientras, están recibiendo clases de buceo, ya que el plan de extracción que tiene más fuerza en las condiciones actuales es que los chicos buceen durante unos cientos de metros a lo largo de estrechos pasadizos con nula visibilidad, pero acompañados de dos buzos y atados a una cuerda que serviría de guía.





Matt Fitgerald, de las Fuerzas de Seguridad Australianas, que asesoran en las labores, indicó que establecieron un campamento temporal con provisiones y bombonas de aire comprimido en una gruta situada a 1,5 kilómetros de donde se encuentra el grupo atrapado.

Una opción que apoyan parte de los buceadores internacionales es un rescate por etapas, en la que trasladarían a las víctimas primero a este campamento temporal antes de intentar la salida al exterior.


Buzos recorren partes inundadas de la cueva.
Buzos recorren partes inundadas de la cueva.



"Estamos esperando una evaluación de los meteorólogos y del estado físico de los jóvenes por los equipos de rescate", dijo Narongsak. "Si hay una posibilidad del 90 % de que puedan salir seguros con buzos, se intentará", agregó.

"Esta mañana preparamos los 13 equipos de buceo" para poder evacuar de manera urgente, agregó. Pero el gobernador recordó que se necesitaban once horas a un buzo experimentado para ir y venir hasta donde están los niños: seis horas de ida y cinco horas de vuelta aprovechando la corriente.

Visiblemente delgados tras pasar varios días sin comer, pero en buen estado anímico, los chicos reciben cuidados por una decena de militares, entre ellos un médico y un psicólogo.


Los chicos atrapados en la cueva.
Los chicos atrapados en la cueva.



Los trece se internaron en las galerías el pasado sábado 23 de junio, tras un entrenamiento de fútbol, cuando una súbita tormenta comenzó a inundar la cavidad y les cortó la salida.