Viento, granizo y lluvias torrenciales: el partido de octavos que corre peligro de suspenderse por culpa del clima



El partido de mañana entre España y Rusia, de jugarse, podría hacerse en un campo algo más que pasado por agua, toda vez que los pronósticos del tiempo auguran a Moscú un fuerte temporal con lluvias torrenciales, viento y granizo, que permanecerá hasta última hora de este domingo.







El Ministerio de Situaciones de Emergencias ruso ha emitido una advertencia en la que pide a los moscovitas "extremar las precauciones" entre la tarde de hoy y todo el día de mañana ante la llegada de un frente con "lluvias localmente fuertes, tormenta, granizo y viento con rachas de hasta 22 metros por segundo".







La selección española consiguió un triunfo y dos empates en la fase de grupos

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El Ayuntamiento de Moscú ha decidido cerrar hoy el recinto que acoge el Festival de Aficionados FIFA en las Colinas de los Gorriones para evitar accidentes, aunque por ahora no ha informado si el cierre se extenderá a la jornada de mañana.








Las autoridades rusas recomiendan a los habitantes de Moscú y los numerosos turistas que están en la ciudad "permanecer en sus casas (u hoteles) con las ventanas cerradas" cuando empiece el temporal.







"Si el fuerte viento le coge desprevenido en la calle, debe refugiarse en un edificio. No se debe ocultarse del temporal en las paradas de transporte público, al lado de vallas publicitarias y bajo los árboles. También se deben evitar árboles viejos y solitarios", señala una nota del Ministerio de Emergencias.







La selección anfitriona cayó ante Uruguay en la primera fase

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Con todo, y pese al temporal, la capital rusa seguirá sufriendo un calor inusual para el verano moscovita, con temperaturas de hasta 27 grados centígrados.







Precisamente mañana se cumple un año del peor temporal de lluvias torrenciales en Moscú en un siglo, en el que dos personas murieron por impacto de un rayo.







Los vientos huracanados que acompañaron esa tormenta arrancaron casi 1.200 árboles y dañaron casi un centenar de coches. Sólo dos meses antes, en mayo de 2017, la capital rusa sufrió el peor temporal de viento de toda su historia, que dejó dieciséis muertos y arrancó de cuajo casi 20.000 árboles.




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