El juicio a Nahir Galarza: el encuentro de la chica con sus padres y la pena que preparan los fiscales



Marcelo Galarza y Yamina Kroh trataron de no ser vistos luego de declarar esta mañana como testigos a favor de su hija Nahir Galarza en los tribunales de Gualeguaychú. Se escondieron de periodistas y cámaras en un pasillo que conecta los despachos adjuntos a la sala del tribunal. Marcelo, oficial principal de policía, el titular responsable de la pistola Browning .9 mm que le quitó la vida a Fernando Pastorizzo, intentaba ocultarse parándose detrás de su mujer, una cabeza más baja que él, vestida en un tapado negro.







No fueron recibidos con afecto cuando llegaron juntos poco después de las 8 de la mañana. "Mmm, guarda con la billetera, eeeeeeh", dijo Gustavo, el padre de Fernando, al verlos ingresar. En el pasillo, los padres de Nahir en realidad esperaban mientras su hija era llevada con las manos esposadas y la cara tapada por una gorra Adidas a una sala en la parte trasera del edificio a pocos metros de las oficinas de los fiscales Lisandro Beherán y Sergio Rondoni Caffa, los encargados de investigarla y acusarla por el homicidio de Pastorizzo, doblemente agravado por el uso de arma de fuego y el vínculo en la relación. Galarza y Kroh se dirigieron hacia allí también.







Durante los últimos seis meses, los padres de Nahir la visitaron fielmente cada miércoles y sábado en la Comisaría de la Mujer de Gualeguaychú donde está presa y duerme a base de clonazepam, le llevaron comida en el tupper. Hoy, los fiscales encargados de acusar a su hija les permitieron un pequeño encuentro más, sin esposas en las muñecas. Rondoni Caffa, en sus cálculos personales, lo consideraba algo meramente humanitario, no veía por qué no podía permitirlo.







Nahir esta mañana en la audiencia en el juicio en su contra.

Nahir esta mañana en la audiencia en el juicio en su contra.





El encuentro duró pocos minutos, no más que diez, mientras el móvil de la Policía de Entre Ríos llegaba para llevarse a Nahir de vuelta a la comisaría. "¡Asesina!", le gritaron unas chicas que pasaban por la vereda de enfrente, riéndose. Sus padres aprovecharon que las cámaras y los periodistas se agolpaban alrededor de su hija para salir por otra puerta.







El encuentro fue en todo caso un comfort modesto, quizás le sirvió a los Galarza para sanar o tener algo de paz, quizás no. Beherán y Rondoni Caffa no están impresionados ni conmovidos luego de tres semanas de audiencias y una semana de testigos y peritos de la defensa a cargo de los abogados Horacio Dargainz y José Ostolaza que buscaron beneficiar a Nahir asegurando que es fácil que se escape un tiro con una .9 mm reglamentaria de la Policía de Entre Ríos, que Pastorizzo la sometía a una violencia de género tanto física como psicológica, que no era su novio o que directamente nunca lo fue, entre relatos que no coinciden entre sí, o por lo menos complicados de creer.







Los fiscales harán su alegato el lunes por la mañana ante el tribunal presidido por el juez Mauricio Derudi. Beherán y Rondoni Caffa, según pudo saber Infobae, desean pedirla cadena perpetua para Nahir. "No hay otra pena para pedir", dice una fuente muy cercana a la causa. Las declaraciones de los padres de Nahir no movieron ningún amperímetro en los acusadores. En todo caso, mostraron a una mujer profundamente angustiada, casi rota y a un hombre irritable que no soporta que lo muevan de su zona de comfort.







A Marcelo Galarza no le gustaron las repreguntas de la querella con los abogados Rubén Virué y Juan Peragallo, que buscó saber, por ejemplo, a qué hora entró a trabajar en la dependencia de Gualeguaychú a la que estaba destinado en la mañana del crimen. "¿Para qué? ¿Para que me sancionen?", respondió, como ladrando.







La palabra "sanción" no está muy lejos de su cabeza: el diario local El Día reveló que Galarza pidió el retiro de la Policía de Entre Ríos tras 29 años de servicio y que las autoridades de la fuerza evalúan un arresto de 40 días luego de que un perito de la propia Policía declarara que el segundo disparo que recibió Pastorizzo solo podría haber sido hecho de forma intencional. Un argumento de la defensa fue que Marcelo Galarza, tras sufrir atentados como una granada en su casa y hechos de violencia, dejaba su arma semiautomática con una bala en la recámara, lista para tirar, lo que aumentaría la chance de un tiro accidental. "Bien o mal, siempre lo he hecho", afirmó. Galarza terminó su declaración pidiendo disculpas ante el tribunal por su temperamento.







Nahir en pleno diálogo con su abogado, Horacio Dargainz.

Nahir en pleno diálogo con su abogado, Horacio Dargainz.




El rumor entre los periodistas acreditados en la sala indicaba que el padre de Nahir daría una testimonial explosiva, que cargaría contra Pastorizzo, el entorno de Nahir hablaba días atrás del joven como un consumidor de droga a pesar de que los análisis toxicológicos post-mortem dieron negativo hasta para alcohol.







Al final, el oficial principal no dijo nada malo. Aseguró que Pastorizzo nunca fue novio de su hija, que Nahir nunca lo presentó como su novio, que Nahir directamente "hasta donde sé" nunca tuvo uno, que al joven muerto nunca lo vio en su casa y lo conoció "diez minutos antes de subir al auto" cuando la familia entera lo llevó de vacaciones a Brasil en 2016 porque Sol Martínez, amiga de Nahir que declaró a su favor en el juicio era menor de edad, que en ese viaje tampoco lo vio "a los besos con su hija."







Las lesiones fueron otra pregunta: "Lamentablemente, vi que tenía un golpe." Era el raspón en el muslo izquierdo, el mismo que notaron tanto el forense Marcelo Benetti que analizó a Nahir tras el crimen como la masajista y el personal trainer de la joven, el único golpe en el que coinciden los diversos testimonios y que Nahir se negó a explicar.Galarza padre aseguró que notó el raspón y se lo comunicó a su mujer, ex agente de policía. "No le digas nada, dejala tranquila", le dijo Yamina Kroh.







Yamina Kroh y Marcelo Galarza en la primera audiencia del juicio (Fotos Ricardo Santellán)

Yamina Kroh y Marcelo Galarza en la primera audiencia del juicio (Fotos Ricardo Santellán)




El dicho no estaba solo en la nada. Yamina había jugado una estrategia complicada una hora antes de que el padre de su hija entrara a la sala: eligió cargarse la responsabilidad de callar la supuesta violencia física y psicológica a la que Pastorizzo habría sometido a su hija.







La madre de Nahir lloró a lo largo de toda su declaración, con la voz quebrada. "¡Yo le dije que no dijera nada!", gritó Yamina. Se contradijo. Minutos antes, aseguró que su hija le pidió que no le dijera nada a su papá sobre el golpe "con el carácter que tiene." Aseguró que Pastorizzo mordió a Nahir en la mano y "le rompió un anillo" a pesar de que nadie más notó esta lesión y que los testigos en Gualeguaychú temen declarar a favor de Nahir, que una de sus hermanas se niega a comparecer por las intimidaciones en redes sociales que sufren ella y su hijo. "Perdoname hija por no cuidarte", dijo entre lágrimas. Gustavo Pastorizzo hervía un poco en su asiento, el mismo que ocupó durante las nueve audiencias del juicio: le pedía disculpas a su hija, pero no a la familia del joven muerto.







La hermana de Kroh será una de las tres testigos que declararán este lunes, los últimos del caso antes de los alegatos de querella y defensa. Hay otro rumor que se arrastra, confirmado por el entorno de Nahir: que la joven misma declararía este lunes. La suerte, por lo pronto, estaría echada. La materialidad del hecho está fuera de discusión. En los cálculos de Beherán y Rondoni Caffa, la prueba de violencia de género es casi nula. El vínculo entre víctima y victimario, creen los fiscales, es evidente a pesar de las parejas ocasionales. Una voz cercana al expediente asegura: "Surge de los chats: a Pastorizzo fue el único al que le dijo 'te amo'."








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