Cavani-Suárez, de jugar en la calle por un helado a ser los socios ideales de Uruguay

Poco más de 100 mil habitantes viven en Salto. A 498 kilómetros de Montevideo, a la orillas del río Uruguay y frente a la ciudad entrerriana de Concordia. Ahí nacieron con 21 días de diferencia Luis y Edinson.

Por ese entonces Rodolfo Suárez y Luis Cavani se enfrentaban en los torneos que organizaba la Liga salteña.

Luis y Edinson siguieron sus pasos. “En Salto, todo es diferente. Por algún motivo, todos quieren jugar descalzos", recuerda ahora Cavani ya estrella del PSG sobre aquellos días de una infancia dura y llena de esfuerzo.

“Si cierro los ojos ahora mismo, todavía puedo sentir el barro en la planta de los pies. Todavía puedo sentir mi corazón latiendo, persiguiendo la pelota soñando con el helado”, se recuerda a él mismo.

Jugaban por el helado. Cuenta Edinson que para motivar a los chicos del barrio los adultos les proponían un desafío: el chico que hiciera el último gol se llevaría un helado.

En la casa de Cavani no había agua caliente. Y el sueño del helado todavía sigue motivando al delantero que ahora está en Sochi y entra al área de Portugal a pura prepotencia en busca de la devolución perfecta de Suárez. Sí, del pide Luis. De su amigo de Salto y de su socio ideal en la Selección en los últimos tres mundiales.

El gol es la síntesis perfecta de cómo se buscan entre los dos delanteros.

Ya había quedado claro en el encuentro anterior ante Rusia, por el cierre del Grupo A.

Porque después de un errático debut ante Egipto, Suárez ya se había sacado las ganas de festejar en la Copa del Mundo con su grito ante Arabia Saudita y otro ante los anfitriones. Pero Edinson no podía. Hasta que en el último minuto se metió de prepo, encontró el rebote ofensivo en el área y selló el 3-1.

Fue un alivio para Uruguay y para los dos delanteros. Así Edinson igualaba la marca de Luis de haber anotado en tres Mundiales distintos: 2010, 2014 y 2018.

En el segundo tiempo, cuando Portugal había empatado y el partido se le complicaba a Uruguay otra vez apareció Cavani con un derechazo perfecto desde el costado izquierdo del área y metió el 2-1.

Lucho lleva 53 goles en 101 partidos con la Celeste; Edinson gritó 45 en 105. Con ellos Uruguay se anima. En Ellos Uruguay confía. Se conocen desde las calles sin asfalto de Salto. Y en Sochi volvieron a demostrar que son los socios ideales del ataque oriental.




Pensando en los que viene, habrá que ver qué grado de lesión sufrió Cavani, que debió dejar la cancha a los 29 minutos por un dolor muscular en el gemelo izquierdo. El delantero miró el final del partido desde el banco y con hielo en la zona.

Habrá tiempo para ver cómo es su evolución. Por ahora es todo alegría en Uruguay.


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